| Llegamos
a Berisso, el sábado a las 7.50 AM, con una temperatura de -1º,
casi escarchados debido a esto. Conmigo venia Victor, un amigo de la
vida y de muchas batallas sedaleras libradas.
Allí ya nos esperaba David, el hijo de Chuiquito, listo para
cargar todo y salir, junto con el, estaba Carlitos, que casi no le veíamos
la cara por que estaba todo tapado. La baja temperatura dificultaba
todo, desde tener cuidado al cargar la lancha, hasta también
poder entrar en calor.
8.30 AM recién
pudimos arrancar con rumbo a la boya Hilton, el viaje es bastante pesadito
y con el frío se nos iba hacer mas difícil. El único
aliento fue que el río estaba bastante tranquilo y nos mejoraría
el viaje.
Después de 35 minutos de viaje llegamos a destino y si dejar
pasar un minuto mas, tiramos las boyas al agua, la sorpresa vino al
minuto de pesca, cuando Carlos clavo el primero a metros de la embarcación,
alentados por este resultado, seguimos pescando, tratábamos de
mantenernos moviéndonos por el frío que hacia.
Después de ese primer peje, estuvimos casi 2 horas sin acusa r
un pique, fue entonces de decidimos movernos para ver si mejorábamos
las posibilidades.
Ni bien paramos la lancha y largamos la las boya, vinieron los piques,
empezó David, siguió Carlos, después Víctor
y por ultimo yo, los portes supergigantes
Así fuimos pescando muy espaciadamente hasta las 14.30 que nos
tuvimos que escapar, debió a que estaba anunciado un incremento
en la velocidad del viento 25 nudos de viento, algo así como
48 Km/h, muy peligroso y casi imposible de navegar y mucho menos intentar
pescar.
La pesca no fue la mejor, pero si tenemos en cuenta la baja temperatura
repentina y que tuvimos que abandonar repentinamente la zona de pesca,
salvamos la jornada.
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