|
Los
datos que me llegaban del norte del litoral argentino, mas precisamente
de Esquina, la localidad que se encuentra al sur de la provincia de
Corrientes y q limita con la ciudad de La Paz, Entre Ríos, eran
de un río que estaba muy crecido, con agua muy sucia, esto hace
que el pescado se disperse dentro de los arroyos, lagunas y bañados.
Estos datos no los proporcionaba Miguel Bogado, un amigo de la casa
y conocidos por los navegantes de la pagina. Llegamos a Esquina el viernes
a las 17.30 hs, directamente fuimos a comprar las carnada, de ahí
a embarcarnos sin perder tiempo, todo este apuro era para poder pescar
un rato a
la caída del sol; para mi entender uno de los mejores horarios.
De viaje para la isla, probamos suerte en la salida de un arroyito,
donde se veía correr el agua negra, llamada así por su
tonalidad oscura, pero al revés de su nombre es agua muy clara,
esta es agua q baja de las lagunas, en estas vienen toda clase de peces
forrajeros, haciendo las deleite de las especies cazadoras. Así
fue que tiramos los aparejos al agua, antes de acomodarnos tuve una
linda llevada, dejándolo comer bien para que no se perdiera,
vino la clavada; apenas termine de clavarlo comenzó una emociónate
pelea, que se hacia mas fuerte por la correntada, hasta lograr vencerlo.
El resultado fue un hermoso surubí de casi 10 Kg. Es la forma
que todo pescador sueña comenzar su jornada de pesca.
Seguimos pescando sobre la misma corredera y solo obtuvimos un dorado
chico, decidimos ir al correntoso, un conocido y muy lindo lugar de
pesca. Al ingresar en el, nos largamos gareteando para que el río
nos desembocara en una laguna. Antes de llegar a la laguna, acuse un
pique muy bueno, volví a dejarlo llevar, en este momento tenia
un cascarudo de carnada, hasta que tras la clavada delato que era un
dorado con el ruido que hizo al saltar afuera del agua. Después
de emocionante
pelea y de que la banalza acusara 7 Kg.
Pescamos un rato mas y decidimos que esa noche decidimos terminar la
pesca e ir a descansar para empezar bien temprano el día siguiente.
A las 6 AM ya estábamos tomando mate y esperando q aclare para
ir a probar un garete sobre unas correderas que estaban rindiendo bien
y también ingresar a los arroyos en busca de las aguas negras.
Los primeros garetes dieron muy buen resultado, el saldo fue una par
de dorados medianos, el garete nos fue llevando hasta la entrada del
correntoso y volvimos a probar suerte, fuimos
buscando las aguas negras, mientras Miguel y Raúl probaban con
carnada natural, por mi parte venia tirando señuelos sobre las
correderas. Sacamos un par de dorados más y así llegamos
al medio día, donde decidimos volver a la isla, para almorzar
y descansar del calor agobiante. El final de la jornada fuimos a probar
al famoso arroyo Inga, siempre tiene alguna sorpresa guardada. Nos internamos
en este y paramos sobre unas correderas muy rendidoras, y así
fue que apenas cayeron las carnadas al agua, Raúl acuso un pique
infernal, que termino con un hermoso dorado de 8 Kg., una bestia cortita
y gorda, le sucedieron un par de dorados mas, pero no del mismo tamaño
del de Raúl.
|