| Llegamos
al parador del ACA, q se encuentra en Villa La Ñata.
Ahí nos esperaba Elías en su Tracker cabinado, listo para
partir, mientras acomodamos las cosas, nos contaba de la excelente temporada
de pesca que hubo, y también me comentaba que estaba bajando
mucha agua del Río Bermejo, por eso el agua se estaba tomando
una tonalidad rojiza, esto hace que se torne turbia y merme el pique
notablemente, esto sumado que la ultima semana el clima había
estado bastante inestable, hacia q el panorama no fuese el mejor.
Salimos alrededor de la 8 AM con rumbo a la desembocadura del río
Paraná de las Palmas con el río de La Plata. Como primera
parada, anclamos a la salida de un arroyito bastante tentable, un montecito
nos mantenía al reparo del viento sudeste que era bastante
intenso. Ahí no mas y mientras Elías nos preparaba unos
ricos mates, largamos los aparejos al agua (este es muy sencillo, el
típico leader de acero con un plomo pasante o no, depende de
la correntada, con respecto a los equipos, seria bueno utilizar un equipo
liviano, no olvidemos que los portes no son lo mas grande y que se trata
de disfrutar de la pesca). Los piques no tardaron en llegar, el primero
fue un doradito de no mas de 3 Kg., pero fue el comienzo de la alegría,
de tras de el, apareció un cachorro de casi el mismo peso, de
tras obtuvimos un par de manduvas de muy lindo tamaño.
Entrada la mañana, decidimos ir a probar suerte a los bajos del
temor. Mientras navegábamos y conversando con
Elías sobre los lugares más rendidores, nos comentaba
que uno de ellos eran los bajos del temos, pegados a la costa se podían
obtener dorados de muy buen tamaño. Así fue q llegamos
y nos anclamos pegados a la costa, no podíamos estar al reparo
del viento, así q tratamos de mantenernos los mas posible en
el lugar, x si fuera poco, se venia un frente de tormenta bastante feo,
así que nos tuvimos q escapar a un arroyos que gracias a lo crecido
del río nos ayudo a esperar q pasara la tormenta.
De vuelta en el sector de pesca, se nos hacia muy difícil la
pesca y solo obtuvimos un par de manduvas mas, así que decimos
buscar algo mas reparado, casi saliendo de los bajos, hay una zona que
en condiciones normales solo se puede acceder a pie, pero dadas las
condiciones del río, pudimos ingresar para probar suerte. Entramos
casi dos o tres kilómetros y desde ahí nos soltamos a
garetear para ver donde nos sacaba el agua. La sorpresa fue enorme cuando
comenzaron los piques de surubíes y dorados, había un
cardumen de sabalitos más la zona reparada del agua, genero que
el pescado se recostara sobre esa zona. Fueron tres horas de piques
intensos, si bien los portes no eran los mejores,
sirvió para terminar la tarde en forma divertida y con la excelente
atención de Elías que no paraba de ofrecernos cosas, brinda
un servicio completo, q va desde encarnar, cebar mate, desayuno, almuerzo,
bebidas, en todos los detalles, creo q pocos guías o casi ninguno,
ofrece estos servicios y además de ser un experimentado conocedor
de toda la zona del Plata, es una persona de confianza.
Quiero hacer un párrafo aparte y comentarles algo sucedido en
la jornada de pesca, uno de mis compañeros de pesca y compañero
de trabajo, compro una caña de spinnig en una conocida casa de
pesca en la localidad de Pacheco, mas conocida como Triqui pez, al primero
lanzamiento la caña se partió por arte de magia y avisado
por Elías que se iba a partir, ya que varias cañas de
ese modelo se partieron. Les comento esto, por que Leonardo al llevar
la caña a la casa de pesca, el personaje que lo atendió
le dijo que era imposible que se la cambien, así que gente, tengan
cuidado con lo que compran y donde, pregunten a gente que conozca del
tema, averigüen bien, y si el comerciante es de confianza no acepten
su consejo.
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