|
Lunes 17.00 hs, estaba
en casa cuando me sonó el celular; era Miguel, reconocido guía
de la ciudad de Esquina, posee una lancha propia, pero aparte trabaja
para las cabañas de Baldi, otro conocido pescador y por sobre
todo un amigazo
El llamado llegaba con noticias frescas, buenos cardúmenes de
dorados, atraídos por el nivel del agua y por las altas temperaturas,
estaban cazando por toda la costa.
Llame a Raúl y a Gustavo y sin dudarlo preparamos una salida
rápida para no perdernos el buen pique
La idea era una salida de dos días de pesca, siempre es aconsejable
esto, debido a que son muchos los lugares de pesca y siempre conviene
recorrer todos los que se puedan.
Este caso solo pescaríamos el sábado solo pasaríamos
la noche en la casita que posee Miguel en una isla, muy bien instalada,
con parrilla, camas, baños, un servicio mas que ofrece nuestro
amigo y el domingo pegaríamos la vuelta, a veces los tiempos
no son los que uno quiere.
Llegamos a Esquina a las 6.30 hs, sin entrar al pueblo seguimos por
la ruta hasta llegar a las Cabañas de Baldi, ahí nos esperaba
Miguel con toda esa buena onda que ella siempre entrega.
Después de todo este protocolo, cargamos la lancha y salimos
a toda marcha para ir por el tigre del Paraná. 
Arrancamos la pesca sobre la costa pescando al garete, al golpe como
lo llaman aquí, este tipo de pesca consiste en garetear muy cerca
de la costa, lanzando hacia el sector donde esta cazando el dorado y
recogiendo lentamente, es como una especie de spinnig pero con carnada.
Al llegar al sector y ver esta situación, me incline por armar
la caña de spinnig y colocar señuelos, mas rápido
y precisos lo lances.
En la primera pasada obtuvimos tres dorados, ya en la segunda y con
más precisión, metimos varios más, todos de medianitos
portes.
Felices por que habíamos empezado la jornada a full.
Seguimos probando por un largo rato con esta modalidad, ya que una vez
terminada la pasada volvemos a empezar y así varias veces y fuimos
obteniendo varios dorados mas, todo doradillos, pero para empezar a
calentar motores venia bárbaro.
A media mañana decidimos probar suerte en algún arroyo
interno para buscar algún dorado mas grande, el río estaba
crecido y seguro que estaría buscando comida en alguno de estos
nombrados anteriormente.
Ingresamos por el espinillo y de ahí no mas, nos largamos al
garete, con alguna buena morena, al comienzo, Raúl acuso una
llevada en el aparejo, después de eso vino la clavada pertinente
y un salto para avisar de que ya estaba en el anzuelo. 
Seguimos pescando dentro de los arroyos y con la misma suerte, mucho
doradillo, pero ninguno de esos lindos, así nos fuimos internando
más, dentro del arroyo, pero la suerte no cambio mucho, seguimos
clavando doradillos.
Pasado el medio día, decidimos salir al Paraná, para seguir
probando sobre los veriles pegados a la costa, si bien estábamos
muy contentos con la pesca, queríamos buscar algún dorado
más grande.
Probamos toda la tarde en distintos lugares sin poder encontrar algún
dorado mas lindo.
Llegada la noche nos fuimos a la isla, para disfrutar de unas buenas
palometas fritas, una verdadera delicia.
|