| Llegamos a Beriso a las
7.30hs, mas precisamente a la guardería Marina del sur. Ahí
nos estaba esperando Chiquito y sus flotas de lanchas. 
Este nos comentaba que la pesca estaba muy buena pero que hay distintos
parámetros que se tienen que dar para tener una buena jornada
de pesca. Hay días que el pescado come y días en los que
no, solo hay que tener suerte, por otro lado el tiempo es primordial,
en el río de la Plata el viento es muy clave, ya que es muy peligroso
pescar con vientos fuertes. Por otro lado el viaje es muy largo y se
complica bastante con el estado del río.
Salimos del embarcadero a las 8.00 hs, luego del correspondiente
rol de salida en Prefectura, continuamos viaje hasta la zona de pesca
localizada en las inmediaciones de la boya HillStone ubicada a 24 kilómetros
desde nuestro punto de partida, estas boyas marcan el el casco hundido
de un barco ingles, que alguna vez naufrago el coloso del plata. En
la lancha íbamos, Víctor, Sebastian, Davis y vuestro servidor.
Una vez que llegamos al sector de pesca, preparamos
los equipos, cebamos el lugar y nos largamos al garete. La idea de pescar
en el Rió de la Plata es de utilizar la línea convencional
de tres boyas tramposa sin puntero (el único secreto es que las
boyas tienen que ser grandes, por que la pesca se realiza lejos de la
embarcación y es importante poder visualizarla bien)
Comenzó la pesca y ni bien cayeron las boyas
al agua, acuse un pique en la boya del medio, después de una
llevada fantástica, comenzó la lucha ,
se hundieron las tres boyas y hasta el final nunca salieron, el resultado
en el copo un enorme flecha de plata de casi 1.200 Kg., detrás
mío vino Sebastian con otro monstruo terrible de casi 1.000 Kg.,
habíamos arrancado a toda fiesta.
Seguimos pescando y por un rato no hubo mas pique, lo que suponíamos
que ya había pasado el cardumen. Solo había que esperar
la venida del nuevo cardumen. Que llego depuse de un rato, pero esta
vez fueron mas capturas, todas las cañas con pirque y todos con
verdaderos matungos.
Llegado el medio día, el río comenzó a plancharse,
mermando mucho el pique, hasta casi nulo. Fue el momento de la picada
y el vinito, la pesca es disfrutar todo con gente que uno estima. 
A las 2 de la tarde comenzó a soplar viento nuevamente y de apoco
comenzaron los piques uno tras otro, como si les abrieran una jaula
y los largaran a todos
Estaba feliz verdaderamente feliz, por ver como las
boyas salían disparadas con una velocidad y al sentir la resistencia
del peje cuando se sentía clavado en la línea.
Pescamos así casi todo el día, en forma intermitente,
pero con ráfagas de excelentes capturas
Mientras volvíamos a la guardería, no
podía ocultar la felicidad que tenia.
Buena pesca en Beriso, no se la pierdan.
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