| Estamos en vísperas
de la finalización del 2008 y después de un buen año
de pesca, decidimos a despedirlo a lo grande, pescando el tigre del
Paraná. 
Como no podíamos ir a Esquina, debido a que rige una veda total
y absoluta hasta el 31 de diciembre, decidimos embarcarnos en la ciudad
de La Paz, Entre Ríos y desde allí navegar hasta alguna
isla y acampar y hacer también alguna pesca nocturna. Por eso
me comunique con Miguel, un amigo correntino y nuestro guía de
pesca en tantas oportunidades. Miguel posee una casita en una de las
tantas islas que hay por estos lados, la isla esta ubicada del lado
santafesino, así que podríamos pescar tranquilos.
Quiero hacer un párrafo aparte con respecto a
la veda que hay en la provincia de Corrientes. Gracias
a la eficiente labor de nuestros funcionarios, la veda rige solamente
para corrientes y no para Chaco, Santa Fe y Entre Ríos. Esto
hace que con solo cruzar el Paraná, uno esta libre de poder pescar.
Si repasamos en limpio esta reglamentación, podemos observar
que es totalmente irrisoria e inútil, ya que si el dorado esta
desovando en Corrientes, también lo esta haciendo en las demás
provincias, Es no es mas que una falta de trabajo y desinterés
total
sobre el tema. Es una pena por que así nos vamos a quedar sin
recursos para el día de mañana. Pero como todo en este
país, solo se es político para llenarse los bolsillos
con coimas y malos mandatos.
Llegamos a La Paz el sábado a la madrugada, allí
nos esperaba Miguel con la lancha cargada de combustible, la carnada
lista y las conservadoras llenas de hielo, muy importante para la bebida
fría, el calor aprieta bastante en esta época del año.
El día se presentaba totalmente despejado, con una brisa suave
y muy calurosa.
Cargamos nuestros elementos en la lancha y partimos hacia destino. En
el camino decidimos armar los equipos y hacerle una pasadita al golpe
como lo
llaman aquí, este tipo de pesca consiste en garetear muy cerca
de la costa, lanzando hacia el sector donde esta cazando el dorado y
recogiendo lentamente, es como una especie de spinnig pero con carnada.
Al llegar al sector y ver esta situación, me incline por armar
la caña de spinnig y colocar señuelos, mas rápido
y precisos lo lances.
En la primer pasada obtuvimos tres dorados, ya en la segunda y con más
precisión, metimos varios más, todos de medianitos portes.
Felices por que habíamos empezado la jornada a full.
Fuimos pescando toda la mañana hasta que llegado el medio día
y apretados por el calor, decidimos llevar las cosas a la isla para
comer algo y descansar un poco.
Comimos tranquilos y descansamos bien para poder encarar una pesca de
noche.
Después de una tarde bastante pesadita con el calor, preparamos
las cosas y partimos en busca de algunos riachos para tratar de pescar
algunos cachorros, aprovechando el viaje le hicimos unas vareteadas
sobre unos banquitos para aprovechar la caída de la tarde y sacar
algún dorado mas, el resultado fue, un par de
paites bastante lindos que dejamos para hacer un chupin.
Entrando la noche y mientras disfrutábamos de unos ricos tintos,
nos fuimos acomodando por un riacho para esperar que algún cachorro
se hiciera presente.
Fue pasando el tiempo, con algunos piques de paties, manduvas, las nunca
infaltables palometas, pero ningún surubí, así
que decidimos volver al campamento para descansar y afrontar la pesca
de día.
La mañana no se presento
diferente al día anterior, pescando de la misma manera, al golpe,
parece que el dorado esta bastante reacio a comer o tienen mucha comida
y la única forma de tentarlo es por su capacidad cazadora atacando
a todo lo que se le cruza por delante, la mañana se paso así,
con una buena cantidad de piques y dorados conseguidos, es sorprendente
verlo atacar a los cardúmenes de mojarras, generando un verdadero
desparramo en el agua.
Terminamos la jornada con un buen dorado a la
parrilla, manjares de dioses.
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