Por distintas dificultades
que uno tiene, debido a las obligaciones laborales y personales, no
podía ir a pescar con, Walter un loco de la pesca que conocí
en el verano y con el cual
compartí una salida de pesca de verano en el Santa Teresita.
Walter, es un colaborador del foro de pescadores de www.pescanautas.com.ar,
me venia invitando todo el invierno para que pudiera sentir la sensación
de pescar los grandes del Paraná. Por fin este sábado
pasado pude darme y darle el gusto de ir por esos gigantes
Este personaje posee semirrigido de 4.60 con una Yamaha
de 40, bien acondicionado para el río, ecosonda, GPS, todilla
y hasta una cocinita
portátil para calentar agua y alguna delicia que llevemos para
comer.
Nos juntamos el sábado temprano en la guardería con dos
amigos de Walter, Guillermo “el negro” y Cesar, estos dos
personajes súper divertidos.
Preparamos todo y partimos desde la guardería,
hacia los lugares de pesca, la preocupación era el viento, debido
a que el pronostico de las 6 AM nos daba 30 Km. /h, bastante difícil
para navegar y ni hablar de pescar. La sorpresa la llevamos cuando desembocamos
en el río de la Plata y el viento no corría mas de 13
a 16 Km. /h.
En el camino nos encontramos con González hijo y su Don González
de 74 años (un placer ver como viaja en la lancha)
Como destino, los bancos N.E. de la Depresión. Al llegar buscamos
tener algo más de 1 metro de profundidad para poder garetear.
Mientras armaba el equipo, Walter preparaba la ceba, que consistía
en aceite de de pescado con una lata de caballa y alimento de gatos.
Como líneas, usamos boyas grandes con punteros tramposos, yo
por mi lado una caña de 4.30 mts con un Shimano frontal y Walter
una caña de 4.20 con una tortuguita rotativo.
Fueron las líneas al agua y a esperar respuestas, el panorama
no era el mejor, debido a que el pejerrey ya esta casi desovando y esto
hace que se comporte de maneras impredecible, pudiendo comer o no.
La primera respuesta en la caña de mi anfitrion no se hizo mucho,
llevada en la tercer boya, clavada mediante y a subir al flecha de plata
a la lancha, el tamaño era medianito, pero era el primero.
Detrás de ese vino el mío, del mismo tamaño que
le primero, pero estaban ahí, era solo cuestión de esperarlo.
Pescamos asi hasta casi llegedo el medio día, cuando Walter tubo
una llevada bastante linda y después de clavarlo nos dimos cuenta
de que era de los que veníamos a buscar; la caña arqueada
y el freno de reel a sonando, así lo fue arrimando hasta que
lo pudimos subir a la lancha. Una bestia de 53 cm. y casi 1.300 Kg.,
sin comentarios al respecto, la foto les dice todo, por fin estaba pescando
el gran Paraná que tanto me había hablado Walter.
Después de recuperarnos de semejante bestia, seguimos pescando.
Después de un rato, otra vez las boyas de Walter y otra vez clavada,
pero aunque grande también, no era como el anterior, ni bien
subimos el peje a la lancha, mi puntero
desapareció y al clavarlo me di cuenta que no era de los pejes
normales, era de los grandes, de los que cuestan traer y los que nadan
para el costado. Mi alegría era compartida con la de Walter,
por que creo que el quería que pesque unos de eso mas que yo.
En la lancha acuso 50 cm.
Como se no terminaba el garete y estábamos entrando en mayor
profundidad, decidimos cambiar de lugar y acercarnos mas a la depresión
y de paso comernos una hamburguesas, especialidad del semi de Walter.
El resto de la tarde se presento mas tranquila en cuanto a los tamaños,
peor no en los piques, fueron mas piques pero con pescados mas chicos.
Después de compartir un día de pesca, terminamos la jornada
tomando mates en El arroyo Ballenas, juntos a los Pescanautas amigos
de Walter, muy buena gente.
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