| Después de la excelente
temporada 2007 de pejerrey, tenemos toda la expectativa para este año,
y obviamente con todas las ilusiones de que sea igual que el año
pasado.
Con toda esta expectativa y con la noticia de ya se estaban pescando
algunos pejes, nos fuimos a probar suerte al Guazú.
Como siempre, la pesca la haríamos en la isla Betankur, este
es un lugar muy pintoresco, el cual posee muchos metros de costa para
poder pescar, esto es lo que lo hace diferente a los de más pesqueros
del Guazú, que uno posee mas de 300 metro de costa y la correspondiente
tranquilidad para pescar, (Ver mas información sobre el lugar)
Llegamos al segundo puente de Zarate y Brazo Largo, sin cruzarlo, bajamos
a la derecha para después pasarlo por debajo y seguir el camino
siempre derecho, hasta que desemboca en un embarcadero.
Aquí hay varias opciones para poder viajar a los distintos lugares
que ofrece este sector del Paraná, para viajar a lo Eduardo hay
varios, por el costo, la mas barata es la lancha de pasajeros “Chau
V”, es la más grande y la más barata, su costo es
de $ 25 por persona, con una contrariedad, es la que más tarda
en llegar. Las otras opciones son las lanchas rápidas, su costo
es de $ 25 por persona, si viajan como mínimo tres personas,
pero se llega en cuestión de 15 minutos, en relación es
la que mas conviene.
Llegamos a lo de Don Eduardo a eso de las 17.00 hs,
la idea era descansar bien a la noche
y arrancar temprano a la mañana. Obviamente nos comimos un buen
asado a la noche y nos quedamos hablando un rato largo con Eduardo y
los chicos, entre risas y cuentos de Eduardo se nos fue pasando el tiempo,
hasta que no fuimos a dormir.
A la mañana arrancamos temprano, para aprovecharlo
al máximo. El día se presentaba fresco pero despejado,
con un suave viento noroeste que no movía mucho la superficie
del agua, esto no era muy alentador, pro que siempre es bueno que el
agua este movida.
Como carnada, llevamos mojarra e isoca, si obteníamos alguna
sardina la íbamos a utilizar haciéndola filete. 
La mañana se presentaba despejado y con viento suave del sur,
que nos agitaba rizaba el agua en un punto óptimo para la pesca
del pejerrey.
Tiramos las boyas al agua y no hubo que esperar mucho para tener respuestas,
en la primera pasada los tres sacamos tuvimos pique y sacamos pescado,
los tamaños chicuelos, pero muy combativos. Se pueden imaginar
mi alegría, después tantos fracaso de años atrás.
Volvimos a tirar las boyas al agua y en las segunda pasada, otra vez
lo mismo, tres pejes arriba, ya para mi estaba cumplida la salida.
Pescamos durante casi tres horas de la misma manera, cada lanzamiento
era una pieza clavada. Los tamaños no mejoraron, fueron siempre
de medianos a chicos. Así se fue pasando la mañana con
una pesca casi perfecta, al llegar el medio día paramos para
comer un riquísimo asadito que preparo Guillermo. Esto es muy
importante para pasarlo bien, aparate la isla de Eduardo da para estas
cosas, la paz que tiene este lugar hace que uno disfrute al máximo.
La tarde fue distinta, los pique no fueron tan intensos,
pero si el aumento de los tamaños, estos habían aumentado
considerablemente y muy combativos, lo que hizo que la tarde nos llenara
de placer y de alegría.
Al final de la jornada, no sentimos totalmente satisfechos
con los resultados y sorprendidos por la cantidad de movimiento que
hay en el agua, todavía no se parece a la temporada del año
pasado, pero todavía estamos a tiempo de que mejore y se parezca
a la del año pasado.
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