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Sin lugar a dudas la pesca del pejerrey
es la mas popular de la republica Argentina, y es la que año
tras año, invierno a invierno junta a cantidades de pescadores
que se vuelcan en los distintos lugares de pesca que se presentan con
mas rendidores, también tenemos los lugares más conocidos
y sabido de rendidores.
Uno de los lugares más populares o de las pescas más populares,
es el pejerrey del Río de la Plata y cuenca de Plata. Que llega
casi hasta Gualeguaychu en el río Uruguay y hasta Ibicui en el
río Paraná.
Este pez hace su arribo desde Mayo hasta casi fines de agosto, haciendo
que miles de pescadores se acerquen a pescarlo, tanto al Rió
de la Plata como al río Paraná.
En este caso alersonaje que esta escribiendo esta nota, es un enamorado
de pescarlo en el Paraná Guazú, que como muchos pescadores
todos los años seguimos paso a paso la entrada del este coloso
al río.
Después de un par de temporadas muy malas, con la mayoría
de las salidas fracasadas, este año las expectativas se presentaban
diferentes, debido a que el río traía mucha agua de arriba,
debido a las inundaciones que se produjeron en el verano, por otro lado
el frió que vino rápido y se quedo, también muchos
días de viento sudeste, estos son algunos de los parámetros
tomados para este hipótesis.
Ya para el 1° de mayo me habían llegado noticias
de mi amigo don Eduardo Betankur, encargado de la Isla Godoy, el me
avisaba de la presencia de la flecha de plata.
Con estas noticias, fuimos realizando distintas salidas, con resultados
que iban aumentando a medidas que pasaban las semanas, hasta que por
fin dimos con la pesca deseada, esa que nos tenia acostumbrado el Guazú
y hacia tanto que no se daba.
Como siempre, la pesca la haríamos en la isla
Betankur, este es un lugar muy pintoresco, el cual posee muchos metros
de costa para poder pescar, esto es lo que lo hace diferente a los de
más pesqueros del Guazú, que uno posee mas de 300 metro
de costa y la correspondiente tranquilidad para pescar, (Ver mas información
sobre el lugar)
Llegamos al segundo puente de Zarate y Brazo Largo, sin cruzarlo, bajamos
a la derecha para después pasarlo por debajo y seguir el camino
siempre derecho, hasta que desemboca
en un embarcadero.
Aquí hay varias opciones para poder viajar a los distintos lugares
que ofrece este sector del Paraná, para viajar a lo Eduardo hay
varios, por el costo, la mas barata es la lancha de pasajeros "Chau
V", es la más grande y la más barata, su costo es
de $ 25 por persona, con una contrariedad, es la que más tarda
en llegar. Las otras opciones son las lanchas rápidas, su costo
es de $ 25 por persona, si viajan como mínimo tres personas,
pero se llega en cuestión de 15 minutos, en relación es
la que mas conviene.
Llegamos a lo de Don Eduardo a eso de la 7.30 hs de
la mañana, el río estaba crecido y eso era un buen aliciente,
mientras Eduardo nos cebaba unos mates y entre risas armamos las cañas,
el equipo es muy sencillo, tres boyas a gusto del pescador, un buen
puntero que marque bien el pique, al cual le agregaremos una brazolada
con un anzuelo, esto es importante ya que a veces la dejamos derivar
mas de la cuenta y la línea queda colocada en el agua de tal
manera que el puntero es el que recibe la mayoría de los piques,
Como carnada, llevamos mojarra e isoca, si obteníamos
alguna sardina la íbamos a utilizar haciéndola filete.

La mañana se presentaba despejado y con viento suave del sur,
que nos agitaba rizaba el agua en un punto óptimo para la pesca
del pejerrey.
Tiramos las boyas al agua y no hubo que esperar mucho para tener respuestas,
en la primera pasada los tres sacamos tuvimos pique y sacamos pescado,
los tamaños chicuelos, pero muy combativos. Se pueden imaginar
mi alegría, después tantos fracaso de años atrás.
Volvimos a tirar las boyas al agua y en las segunda pasada, otra vez
lo mismo, tres pejes arriba, ya para mi estaba cumplida la salida.
Pescamos durante casi tres horas de la misma manera, cada lanzamiento
era una pieza clavada. Los tamaños no mejoraron, fueron siempre
de medianos a chicos. Así se fue pasando la mañana con
una pesca casi perfecta, al llegar el medio día paramos para
comer un riquísimo asadito que preparo Guillermo. Esto es muy
importante para pasarlo bien, aparate la isla de Eduardo da para estas
cosas, la paz que tiene este lugar hace que uno disfrute al máximo.
La tarde fue distinta, los pique no fueron tan intensos,
pero si el aumento de los tamaños, estos habían aumentado
considerablemente y muy combativos, lo que hizo que la tarde nos llenara
de placer y de alegría. 
Al final de la jornada, no sentimos totalmente
satisfechos con los resultados y sorprendidos por la cantidad de movimiento
que hay en el agua, estamos en presencia de un cardumen muy importante
como hacia años no veíamos.
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