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Esta
terminando el años y no podemos parar de pescar, por eso antes
de la navidad y con la noticia de que las primeras bogas ya estaban
saliendo, nos fuimos a despedir el año.
Llegamos a Beriso a las 8.00hs, en el embarcadero
nos estaba esperando uno de los guías mas reconocidos del Rió
de la plata.
Daniel nos comentaba que hay distintos parámetros que se tienen
que dar para tener una buena jornada de pesca. Hay días que el
pescado come y días en los que no, solo hay que tener suerte,
por otro lado el tiempo es primordial, en el río de la Plata
el viento es muy clave, ya que es muy peligroso pescar con vientos fuertes.
Salimos del embarcadero y navegando solamente 25 minutos, el camino
es muy sencillo, solo hay que salir a río abierto y costear los
malcomes para llegar al lugar de pesca.
Hay que pasar por entre medio de los palos para anclarse del otro lado
del canal de acceso. La forma de anclaje no es la convencional, ya que
hay que tratar de quedar muy cerca de los palos o en lo posible atarse
a ellos, pero como la correntada siemp re
va a tender o a sacarnos de ellos o a llevarnos a ellos, hay que tirar
el ancla de una punta y atarse de la otra punta de modo de que la embarcación
quede quieta aunque el agua nos mueva para cualquier lado.
Al terminar de anclar y mientras preparábamos los equipos, Daniel
cebaba el lugar tirando maíz para un lado y para el otro.
Sin esperar mucho, lanzamos los aparejos al agua (el aparejo es sencillo,
consta de un plomo de forma cilíndrica de 20 a 40 gr., esta forma
es para que pueda zafar de las piedras: Desde el anzuelo se deja unos
80 cm. de línea madre, para agregar un rotor para colocar el
anzuelo, la brazolada del anzuelo debe ser 60 a 80 cm.
Con los aparejos en el agua nos preparamos para esperar las respuestas
se hicieron esperar, estuvimos casi toda la mañana sin tener
un pique, probamos con lombriz, con masa, con maíz, pero todo
seguía ausente.
Por fin pasado el medio día,
José Luis ya estaba en plena lucha con una boga, después
de unos 10 minutos de pelea pudo reducirla y subirla a la lancha, era
enorme, la verdad que vale la pena tanta espera.
De tras de José, clavo Daniel y otra vez la pelea, esta boga
ya era un poco más grande.
El pique por una hora fue solo para ellos dos, donde cada boga clavada,
era una lucha de minutos 10 minutos para subirla.
Por fin llego el turno a mí
y a Carlos, clavamos los dos juntos y fue una risa, por que estábamos
usando el mismo equipo y nadie podía apurarla para no generar
enredos en las líneas y así perder alguna pieza. Después
de casi 15 minutos de pelea, pude reducirla y disfrutar de una hermosa
boga, que la verdad que me emociono verla y pensar que con todo lo que
le hacemos al río para destruirlo, este todavía tiene
guardado sorpresas para nosotros. Imagínense si lo cuidáramos!!!!!!!

Pescamos toda la tarde con piques esporádicos, pero cada pique
era una verdadera lucha, para poder doblegar a cada boga.
La frutilla del postre la dio Daniel, cuando clavo lo que creímos
que era "La Boga", resulto ser una enorme carpa que peso casi
5 kilos.
Pescamos hasta las 17.00, que fue cuando Dany
decidió que nos fuéramos, por que el viento comenzó
a soplar más fuerte y no había que arriesgar.
La pesca fue muy buena, si bien no obtuvimos muchas bogas, las que sacamos
fueron muy grandes y muy conbativas.
Esta pesca es para no perdérsela, pero por favor les pidos que
cuidemos de este paraíso, no traigamos mas de dos bogas cada
pescador.
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