En
la semana, cuando recibimos el llamado de Daniel Favrot (conocido guía
de pesca de la zona de La Plata) avisándonos que el bagre de o
mimoso había echo su aparición y que y estaba muy firme.
Sin dudarlo un segundo, armamos una salida para cuanto antes.
Todos sabemos que este pez es muy difícil, es sabido que un día
come bien y al otro desaparece, esta es una de las razones por el cual
es tan preciada su pesca, aparte de su valor culinario.
Las expectativas eran buenas, solo había que esperar que el estado
del río sea bueno, ya que hay que navegar bastante y el río
de La Plata es muy complicado y peligroso para la navegación de
embarcaciones pequeñas y medianas.
Llegamos
a Magdalena a las 8.00 hs, donde nos encontramos con Daniel, de ahí
fuimos al camping donde tiene la lancha po r
el momento, digo por el momento por que después de la temporada
de corvinas y bagres y comienza la temporada de bogas, y es cuando el
se muda a Beriso
Una agradable sorpresa nos llevamos cuando llegamos al río y
vimos a Dany botando su nueva lancha al agua (un truker con un Jonson
60) y obviamente bautizándola con un champusito.
Después de los saludos y de la alegría que nos invadió
al ver esto. Todo aquel que lo conozca a Dany, sabe del esfuerzo que
realiza y de lo profesional que es.
Volviendo
a la pesca, el río estaba muy navegable, pero demasiado bajo,
se había producido una bajante la noche anterior y tuvimos que
entrar caminando al lado del bote, casi 600 metros para poder subirnos
a la lancha y navegar a los sectores de pesca.
Arrancamos navegando 6000 metros, para hacer los primeros lances.
Sin
esperar mucho tiempo armamos los equipos y lanzamos los aparejos al
agua.
El aparejo es muy sencillo, en esta oportunidad se utiliza dos anzuelos,
para mi gusto personal es mejor un anzuelo, mucho mas cómodo
pescar y no genera ningún enredo.
Como carnada utilizamos anchoita y camarones.
La
pesca comenzó tranquila, un buen rato sin tener respuestas.
El primer pique fue en la caña de José Luis (Juanito),
con
toda la paciencia y esperando el momento justo de la clavada, pudimos
cobrar la primara pieza, una corvina mediana. Detrás de ese el
pique lo tuve yo en mi caña, una feroz sacudida en la caña,
que al sentirse clavada comenzó a dar cabezazos, lo que me delato
que era una corvina que por la forma de defenderse era muy grande.
Pescamos 5 corvinas y ningún bagre, lo que nos dio la pauta de
alejarnos de ahí.
Navegamos unos 300 metros más y anclamos nuevamente.
Después de un rato, Mario acuso un pique y por la forma de este,
era de bagre. El pique de este pez es muy sutil, pequeños toque
par luego una llevada larga, en ese momento hay que clavar, hay que
tener bastante tranquilidad por que hay que esperarlo mucho, y la mayoría
de los pescadores se apuran y pierden el pique. Este no fue el caso,
después de varios cabezazos, el bagre subió a la lancha,
tamaño mediano, pero bagre al fin. Detrás de Mario siguió
Dany, con la misma suerte. Después de cobrar el segundo, la espera
tardo casi hora para volver a hacer su aparición. Esta vez, fue
en mi caña y fue un hermoso bagre de casi 4 kilos.
En 15 minutos tuvimos varios piques y luego se corto, pero la curiosidad
fue que no comían anchoita sino camarones. Según Daniel
era muy raro, por que en realidad el camarón él lo utiliza
para la corvina.
Pescamos casi hasta las 16.00 hs, con el mismo resultado, un pique bastante
remiso y espaciado, la razón se la acreditamos a la gran bajante
que sufrió el río la noche anterior.
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